Escribo y dirijo publicidad y ficción para agencias, marcas y productoras que necesitan una pieza con criterio narrativo y ejecución cuidada en Alicante. Del guion al máster.

Postproducción y acabado para entregar la pieza lista para emisión y adaptaciones.

Concepto y guion
Un guion publicitario no se escribe para lucirse: se escribe para que la pieza consiga su objetivo. Trabajamos el concepto, la estructura narrativa y los diálogos partiendo del brief de la agencia o la marca, y lo validamos contigo antes de pasar a producción. Cada versión del guion responde a una decisión concreta: qué se dice, en qué orden y con qué tono.
Concepto, guion y dirección alineados con el objetivo real de la campaña.
Rodaje en Alicante con equipo técnico y localizaciones preparadas antes de la jornada.
Dirección de actores y puesta en escena cuando la pieza lo requiere.




Cuando el guion lo pide, dirigimos el casting y coordinamos las pruebas con perfiles que encajen en el tono de la pieza. No se trata de buscar el rostro más conocido, sino el que sostiene la interpretación sin robar protagonismo al mensaje. Trabajamos con agencias de casting y con perfiles naturales según lo que necesite cada proyecto.
Casting y reparto

Guion y dirección para publicidad y ficción desde Alicante. Trabajamos el concepto, el guion y el rodaje con agencias, marcas y productoras.

En Alicante y su entorno hay costa, ciudad, sierra y espacios industriales a poca distancia entre sí, lo que permite resolver varias localizaciones en una misma jornada. Antes de rodar, visitamos y validamos cada espacio con el equipo de producción para anticipar luz, sonido y accesos. Si el guion exige una localización concreta, la buscamos y la adaptamos a las necesidades reales del rodaje.

Localizaciones con criterio narrativo



El montaje se construye sobre el guion aprobado, respetando el ritmo que pide la pieza y el formato de entrega. Ajustamos color, sonido y grafismos hasta dejar el máster listo para emisión o para las plataformas donde vaya a vivir la campaña. Cada decisión de postproducción se toma pensando en cómo se verá la pieza en su canal final.
Calle Artesanos, 12 · San Vicente del Raspeig, Alicante
Cómo llegar en Google MapsEl mapa conecta con Google. Permite el contenido externo en las preferencias y pulsa de nuevo en cargar mapa.
Cuando una agencia, una marca o una productora busca un guionista y director de publicidad y ficción en Alicante, contrata una figura que asume dos fases distintas del mismo proyecto: la construcción del relato y la puesta en escena durante el rodaje. No es un perfil de ejecución aislada, sino alguien que decide qué se cuenta, cómo se cuenta y cómo se traduce ese relato en planos, tono y ritmo.
La diferencia entre contratar guion y dirección por separado o hacerlo en una sola figura afecta a la coherencia del resultado. Un guion escrito sin pensar en el rodaje tiende a generar soluciones forzadas en set; una dirección que recibe un guion cerrado trabaja sobre un material que no ha ayudado a construir. Cuando ambas responsabilidades recaen en la misma persona, el concepto y su ejecución comparten criterio desde el primer borrador.
En publicidad, ese criterio se mide contra un objetivo de comunicación: posicionar un producto, presentar un servicio, construir una atmósfera de marca o resolver una pieza de temporada. En ficción, se mide contra la verosimilitud del relato y la solidez de sus personajes. El encargo cambia, pero el método de trabajo comparte estructura: entender el punto de partida, definir el tono y traducirlo en decisiones concretas de guion y dirección.
La localización no es un detalle logístico que se resuelve al final. En publicidad y ficción condiciona el guion, el ritmo y el tipo de plano que sostiene la escena. Una secuencia escrita para un interior cerrado no funciona igual en una terraza abierta al mediodía, y una conversación pensada para dos personajes puede requerir un tercer espacio si el relato pide respirar.
En Alicante, la variedad de espacios disponibles permite plantear registros muy distintos dentro de una misma provincia: entornos urbanos, zonas de costa, interiores con carácter o exteriores con luz natural cambiante. Conviene valorar cada localización por lo que aporta al relato y no solo por su disponibilidad. Una producción puede necesitar un espacio que refuerce el tono de marca; otra puede requerir un entorno neutro donde el producto sea el protagonista.
Antes de cerrar el guion definitivo, merece la pena contrastar las localizaciones previstas con las necesidades reales de la pieza: número de personajes, acciones previstas, requerimientos de luz y margen de maniobra en el rodaje. Ese contraste evita reescribir sobre la marcha y permite que el guion y la localización se sostengan mutuamente.
El guion y la dirección no operan solos. El resultado final depende de cómo se articulan con el trabajo de arte y de fotografía, dos áreas que traducen el tono del relato en imagen concreta.
En una landing centrada en guion y dirección, estas áreas no se contratan necesariamente como servicios independientes, pero sí condicionan las decisiones que se toman en preproducción. Un guionista y director que entiende cómo se construye la imagen puede escribir pensando en planos viables y en un tono que arte y fotografía puedan sostener sin fricción.
No es lo mismo escribir y dirigir un spot de marca que una pieza de producto, un branded content o un corto de ficción. Cada formato impone una duración, un ritmo y una jerarquía de información que afecta directamente al guion.
En publicidad, el guion suele trabajar con un tiempo limitado y una necesidad clara de mensaje: qué se dice, en qué orden y con qué imagen. En ficción, el guion puede permitirse desarrollar personajes y atmósfera con más margen, pero exige una dirección que sostenga la interpretación y el ritmo narrativo. Entre ambos extremos existen formatos híbridos donde la marca es el contexto y el relato es el vehículo.
Antes de escribir, conviene tener claro el formato final y sus condicionantes: duración, canal de emisión, si habrá versiones derivadas y qué margen existe para adaptar la pieza a distintos cortes. Esa información determina si el guion se escribe en una sola dirección o si necesita estructurarse para funcionar en varios formatos desde el principio.
No todos los proyectos de publicidad y ficción requieren casting. Una pieza de producto puede resolverse sin intérpretes; un spot con diálogo o un corto de ficción necesita actores que sostengan el tono escrito. Cuando el proyecto lo requiere, el casting se integra en la fase de preproducción y responde a criterios de guion y dirección, no a una lógica de disponibilidad.
La selección de intérpretes afecta a cómo se lee una escena: el mismo diálogo cambia según quién lo interpreta y cómo lo dirige. Por eso, cuando el casting es necesario, conviene abordarlo con el guion ya definido y con una idea clara del registro que pide cada personaje. En producciones publicitarias, además, el casting puede condicionar el plan de rodaje y la puesta en escena, por lo que su resolución temprana facilita el resto del trabajo.
El concepto es la idea que sostiene la pieza y el guion es su traducción en escenas, diálogos y acciones. En publicidad, el concepto responde a un objetivo de comunicación; en ficción, responde a una historia que merece ser contada. En ambos casos, el guion es el documento que permite al resto del equipo entender qué se va a rodar y por qué.
Un guion útil no es solo una sucesión de diálogos: incluye descripciones de acción, indicaciones de tono y, cuando corresponde, notas sobre la puesta en escena prevista. Ese nivel de detalle facilita la coordinación con arte, fotografía y producción, y reduce la improvisación en set. Cuando el guionista y el director son la misma persona, esas notas no son una imposición externa, sino la continuación natural de una misma idea.
El proceso habitual parte de una conversación con la agencia, la marca o la productora para entender el punto de partida, el objetivo y las restricciones reales del proyecto. A partir de ahí se desarrolla el concepto, se escribe el guion y se define cómo se va a dirigir. Cuéntanos tu campaña y valoramos juntos cómo abordarla.
Contratar ambas funciones en una misma persona suele aportar coherencia entre el relato escrito y su puesta en escena, porque el guion se escribe pensando en cómo se va a rodar. Contratarlas por separado puede funcionar cuando el proyecto ya tiene un guion cerrado o cuando la dirección aporta una mirada distinta sobre un material previo.
Sí. El alcance del encargo puede limitarse al guion, a la dirección o a ambas fases según lo que necesite el proyecto. Conviene definir desde el principio qué se espera de cada parte para que el trabajo encaje con el resto del equipo y con el calendario previsto.
Es útil conocer el objetivo de la pieza, el formato y la duración previstos, si existe un guion o una idea de partida, las localizaciones que se barajan y el margen real de producción. Con esa información se puede valorar cómo abordar el concepto, el guion y la dirección, y qué necesita el proyecto para avanzar.
Cuéntanos qué quieres producir, si es publicidad o ficción y qué debe conseguir la pieza. Con eso entendemos el punto de partida y te decimos cómo lo abordaríamos.